En la vida se tiene que hacer, como bien dice el título, de todo un poco. De bien pequeña mi padre me decía: “Míriam, un médico siempre podrá hacer de paleta, pero a un paleta no le dejarán hacer nunca de médico”. Y razón no le faltaba. Con todos mis respetos a ambas profesiones, lo cierto es que los estudios deben ofrecerte una cuna en la que ir creciendo. Por este motivo decidí hacer la carrera universitaria de lo que realmente consideré y considero mi pasión. Aún así, he trabajado de muchas otras cosas.
Mi primera experiencia con contrato (canguros y pasear perros no estaba mal para ir pasando en plena adolescencia) fue en un fast-food. La verdad es que no lo consideré un gran trabajo, pero pude ver qué era tener un horario, unas responsabilidades, un trato directo con el público, comprobar qué era estar al otro lado de esa barra a la que tantas veces habíamos acudido hambrientos y con unas pocas monedas (por entonces pesetas) en el bolsillo. Repetí la experiencia años después en “la competencia”, el Bocatta. Combinaba la carrera con el trabajo de fines de semanas y festivos en el cine. Era diferente, el ambiente era muy bueno, con los compañeros, los jefes, los jefes de los jefes y el resto del equipo del cine. Me encargaba de los cierres y, en poco tiempo, me convertí en veterana. Puede parecer mentira, puesto que es un trabajo durillo, pero a veces echo de menos esa camadería que se respiraba entre los que vestíamos de verde.
Entre medio de estos principio-fin de trabajos en fast-food estuve trabajando en tiendas de ropa, de niños y de gente joven, de teleoperadora y captadora de clientes en un club de vacaciones (algo llamado multipropiedad), haciendo encuestas por la calle, puerta a puerta, etc. Incluso experimenté un tiempo qué era ser funcionaria, haciendo de oficial en Correos. En fin, no tuve mucho tiempo para aburrirme y, en general, guardo buen recuerdo de allí donde estuve y aprendí a adaptarme a cada equipo con el que me tocaba trabajar, encontrar mi lugar y darme cuenta de que, en ocasiones, hay que hacer de todo, pero no por ello hacerlo con menos ganas.